Todo hace suponer que en época árabe ocupaba su actual situación. Lugar de encuentro mercantil, seguiría sirviendo para idénticos menesteres en la nueva situación socioeconómica, que a partir de 1232 supondría para los habitantes de la villa el acontecimiento de la reconquista cristiana. "Los freires de las Ordenes y el Obispo de Plasencia prisieron a Truxillo, día de la conversión festo Pauli en genero hera mill e doscientos e sesenta", rezan los Anales, citados por el placentino fr. Alonso Fernández.
El emplazamiento del mercado estuvo originariamente puertas adentro de la villa, cerca del arco de san Andrés, junto a la Alberca, y en un espacio suficientemente amplio para la concurrencia de gentes y ganados. Los historiadores locales aseguran haber encontrado en este lugar datos arqueológicos suficientes para poder asegurarlo. Pero nada impide suponer que ya antes de la presencia cristiana, en los últimos tiempos de los almohades, el mercado de ganados hubiera bajado a la explanada, fuera de la muralla, donde se formaría, al correr de los años, la plaza del arrabal de san Martín, es decir, la Plaza Mayor actual.
En 1256, Alfonso X otorga a Trujillo su fuero, con las lógicas repercusiones que tendría para la vida de una ciudad cristiana bajomedieval: concejo, acotamiento del término, legislación, etc.
Aunque la toponimia nos haya conservado los nombres de dos torres vigías ( el Castillejo y otra en el camino de Fontalba ), hasta mediados del siglo XIV no sabremos de edificaciones importantes, existentes extramuros de la villa y podamos existir al desarrollo gradual de la plaza mayor y la futura ciudad, que a partir de ella surgiría.
EL ARRABAL DE SAN MARTÍN ( s. XIV)
La primera noticia sobre construcciones en la primitiva plaza del mercado, luego Plaza Mayor, data del 18 de mayo de 1353. Aquel día se reúnen el Concejo cerca de la iglesia de san Martín " para tratar del amojonamiento del Berrocal que en este año hizo González Fernández Añasco ". La elección de este lugar - junto a una pequeña iglesia extramuros de la villa- parece indicar que aquí se encontraba ya un primer centro de un dinamismo social. El lugar, cercano a los arrabales de Huertas y Belén, donde habitaba una población netamente agraria, sería el más adecuado para obtener una asistencia importante de los campesinos, a quienes interesaba vivamente los temas tratados en aquel concejo, y no nos extraña que esta practica no fuera del todo novedosa, sino consecuente con una tradición de origen árabe. Este primitivo núcleo urbano, mercado - iglesia, junto al que pronto se añadirían las casas consistoriales, será el epicentro virtual de una ciudad, que desde aquí y siguiendo los caminos se expandiera por irradiación. Por aquellos años en torno a 1350, se erige la primitiva iglesia de San Clemente en el actual convento de Santa Clara, formándose junto a estos dos templos, San Martín y San Clemente, extramuros de la villa, dos núcleos poblacionales, que desde el ultimo cuarto del siglo XIV se denominan "ARRABALES". La futura plaza servirá de punto de unión entre los accesos de la villa murada y estos dos núcleos posteriores.
ORDENANZAS MUNICIPALES (1ª mitad del siglo XV).
Las ordenanzas municipales de esta época insiste en centralizar la actividad transaccional en la plaza, acordes con una típica ciudad de mercado, que va adquiriendo con paso progresivo una importante entidad urbana. Tiempo que simbolizaba la calidad realenga de la ciudad , servía para otros fines meno. gloriosos: en el se colocaban las medidas oficiales del trigo, la cebada, la cal y la sal, y no pocas veces las cabezas de los ajusticiados para ejemplo saludable de quienes se acercaban a la ciudad . Tras un curioso peregrinaje, hoy esta situado en la encrucijada de las carreteras de Madrid y Guadalupe, en el barrio del Campillo. Por estos años, entre ambos siglos, la población se despliega, muros abajo de la villa primitiva, buscando el llano y fijando la tuvo, que para Trujillo será en el siglo XVI.
En los últimos años del XV, se citan los nombres de calles radiales que parten de la Plaza, y las peticiones de los vecinos a la ciudad para el empedrado de las calles se harán cada vez mas continuas: los de la calle Garciaz, San Miguel, la Lanchuela, Olleros, hasta los moros de la calle Nueva accederán a las Casas Consistoriales solicitando el arreglo de sus respectivas calles.
SIGLO XVI: Estructuración definitiva de la Plaza.
Trujillo vive en el siglo XVI su momento histórico culminante, definido no solo por su expansión urbana, que la ha convertido en una de las ciudades mas interesantes del panorama artístico nacional. En lo que se refiere a su parte monumental, alcanza en estos años su configuración estructural, que en el siglo XVII conocer ligeras variantes y nada importante en el siglo XVIII .Sobre esta configuración, el XIX introducirá algunos cambios en la planimetría y una remodelación de las fachadas en el aspecto exterior de los edificios. En nuestros días surgirán nuevos barrios.
Conoce la ciudad en este siglo un gran fervor constructivo, en el que van a ser protagonistas los canteros trujillanos, determinando la actual fisonomía de la plaza, apenas alterada posteriormente, así como las calles adyacentes.
El trazado de la plaza alcanzara ahora una importante mutuación de apariencia, que no de espacios urbanizado, configurándose en su forma actual algunos de sus edificios mas singulares: de Garciaz, como demuestran los documentos del ayuntamiento, al acometerse en 1583 la obra de los soportales, bajo el corregimiento de don Juan Pacheco de Lodeña. -Cierra este espacio por el Nordeste la Iglesia de San Martín, construida en la bifurcación del camino de Castilla que por la derecha subía a la villa por la calle de Ballesteros y por la izquierda desembocaba en la plaza. El punto de separación de ambas vías, conformaba una pequeña plazoleta al ábside de la Iglesia, que curiosamente se denomina nuestra Señora del Reposo. No es preciso indicar que todo lo construido en esta época ha desaparecido por completo. El actual templo de san Martín es obra del siglo XVI , y los restantes edificios de la plaza se deben a los siglo XVI y XVII, con algunas modificaciones aún más tardías. Sólo permanece invariable el esquema compositivo, apoyándonos en la ley de la conservación del plano.
MERCADO FRANCO (2ª. mitad del siglo XV)
Todo el siglo XV pugna Trujillo por defender su autonomía jurídica frente a las ambiciones señoriales, hasta el reinado de los Reyes Católicos , que definitivamente la vincularan a la corona. Momento importante para la historia de la ciudad, la concesión del título de ciudad por Juan II otorgado el 12 de Abril de 1430 en Astudillo, en reconocimiento de los servicios prestados al Rey durante los sucesos acaecidos entre el Infante Don Enrique y la ciudad, a lo que puso fin Don Alvaro de Luna . Pero de mayor utilidad para la vida ciudadana supondría la concesión del privilegio del mercado Franco, otorgado por Enrique IV, en 1465. Desde entonces, este mercado se ha venido celebrando los Jueves de cada semana, sin perder vigencia en nuestros días, y es de capital importancia para la vida económica de la ciudad. Aunque estaba ya suficientemente desarrollado el mercado en esta primera mitad del siglo, el privilegio vendría a darle el definitivo espaldarazo hasta tal punto que desde entonces podemos considerar a este espacio urbano como punto nodal, desde el que se desarrollará por irradiación la futura ciudad." Sin embargo, desde el punto de vista organístico y a pesar de ser el centro dinámico de la población, sigue siendo un espacio nacido de la encrucijada de caminos. En la planimetría de la ciudad extramuros de la villa nos parece mejor, más ajustado a la realidad, considerar una estructura ramificada, nacida desde las puertas de la muralla". La falta de documentación precisa - las actas capitulares aparecen desde 1482 - nos hace ignorar las calles que salían o desembocaban en la plaza. "Hay que suponer, sin embargo, un principio de formación de las que vamos a encontrar más adelante: Ballesteros, Garciaz, Mingo Ramos, Sillería, Carnicerías y alguna otra". Tenemos noticias de la existencia de algunos nuevos arrabales: en la calle tiendas y la Nueva, camino de Medellín, asientan respectivamente la judería y morería, población que se nos presenta muy activa, dedicada a sus menesteres artesanales. Asientan también los dominicos y franciscanos y se citan ya tres nuevos arrabales: el Campillo, San Miguel y Sancti Spiritus.
REYES CATOLICOS
La época del reinado del reinado de Isabel y Fernando fue decisiva para la ciudad y nadie desconoce la importancia que para la historia de España supuso a su vez Trujillo, particularmente en la campaña de la guerra contra Portugal. Por lo que atañe al desarrollo urbanístico, las Casas Consistoriales, que al menos desde 1428 ya estaban situadas en " La Facera de la plaza ", se van a construir de nuevo más que reformar, por indicación de la Reina. En 1485 trabajaban en ellas el maestro Juan Martínez Tostado el viejo. Su estructura inicial, pese a las múltiples obras posteriores, no defiere mucho del actual, en la que se han localizado elementos procedentes de otros edificios en este mismo de 1485 estaban acabados los arco del cuerpo inferior y en los inicios de centuria siguiente se habla de que se conserva en la fachada de la casa de esquina, y ante ella una pequeña construcción de piedra, conocida por el "Pesillo": un templete de cuatro columnas sobre un podio, con entablamento y techo, según los dibujos de Laborde, y derribado por mandato del Ayuntamiento en 1884. El Palacio de Marquesado de Piedras Albas, entre el Corral de los Toros y la calle de Sillería, conserva la primitiva fachada del XVI. Obra de autor desconocido, mantiene intacta su fachada, en la que se dan cita elementos platerescos y tardo-góticos, escoltando su amplia galería central, rematada por una linda crestería. No desaparecieron las bellas forjas, que protegen las ventanas laterales y sólo hemos de lamentar la sustitución del soportal adintelado por bóvedas de aristas, que ocultan los blasones de la puerta principal. Los cuatro arcos del piso inferior -el quinto de paso a la calle de Sillería- enlazan con los portales del Pan, que cierran por el Este el espacio de la plaza. El Ayuntamiento levantó la hilera de portales del Pan en 1586, adelantando un poco de línea de fachadas. Claro intento por parte del Municipio de regularizar y prestigiar la apariencia de su plaza mayor, dándole una nobleza y lucimiento muy propia del momento. La altura de las fachadas no sobrepasaba las dos platas, según nos dan a conocer los dibujos citados de Laborde. Gracias a ellos y al testimonio precioso de Ponz podemos evocar nostálgicamente una de las partes de la plaza trujillana, más desfigurada en la actualidad. "El que llaman del pan está sostenido por columnas toscanas, y en el remate entre dos pilastras corintias se ven colocadas las armas de la ciudad. En lo más alto hay una estatua, que representa la Justicia, y debaxo se lee: Esta ciudad mandó hacer esta obra de estos portales, siendo Corregidor por S. M. D. Juan de Lodeña, año de 1586". Ejecutaron la obra Francisco Sánchez, García Carrasco y Francisco del Río, maestros muy activos en el último cuarto del siglo, y secuaz el primero del gran arquitecto Francisco Becerra. Por encima de los tejados de las últimas casas emergían las chimeneas y la galería del palacio de los Vargas-Carvajal, propiedad hoy del Duque de San Carlos. Este espléndido ejemplar de palacio trujillano conserva de su estructura originaria la portada principal, plateresca, un tanto descompuesta en algunos de sus elementos decorativos, y toda la fachada que da a la calle Domingo Ramos. El balcón de esquina y la soberbia galería apuntan hacia el balcón de Hernando Pizarro, que en el extremo opuesto de la plaza parece competir con él en hermosa correspondencia. El interior del palacio ,destruido por un voraz incendio el 18 de Julio de 1595 ,data en su mayor parte de mediados del siglo XVII .
Así quedó configurada la plaza mayor de Trujillo en el siglo XVI, como símbolo de una ciudad que en esta centuria alcanzó su máximo esplendor, aunque ya entonces apareciese síntomas de su decadencia . En el centro, quedo hasta 1548 El ROLLO , testimonio autorizado de una ciudad, garantía de orden , testigo mudo de fiestas de toros y cañas para solaz de la nobleza , y del pueblo . El mercado, que en sus años iniciales había sido el origen de la plaza, había cumplido en opinión de los regidores , su misión en este espacio urbano, que ahora habia alcanzado una categoría social, que no se venia bien con el alboroto mercantil . El 21 de Abril de 1581 reciben mudarlo a la plaza de la encarnación. La plaza bastaba por si misma al ofrecerse al visitante como expresión de la potencia y la nobleza de una ciudad de extraordinaria categoría.
LOS CONSTRUCTORES DE LA PLAZA.
No conocemos los nombres de todos los maestros canteros y albañiles, que intervinieron en la construcción de la plaza trujillana , y los que conocemos no figuran entre los grandes artistas , salvo alguna excepción . Oriundos en su mayoría de la misma ciudad , que fue prodiga en esta clase de maestro , no faltan nombres de pueblos vecinos ( Cáceres) , y los inevitables cantero de Trasmiera , que desde principios del siglo XVI están presentes en la ciudad . En una lista rápida , recordamos los principales : Ruduan , el moro , el mas antiguo maestro cantero de que tenemos noticias , labra la capilla del Caño para el ayuntamiento , en 1484. Tal vez se le debe la la ejecución del << Rollo>> . Los maestros trasmeranos , Vergara , Garcia de Padiermiga, Diego de la maza , los hermosa, Juan Montañés , etc. aparecen licitando en la obra de los corredores de las casas consistoriales en 1518 . Los hermanos Davalos, Chaves, Aguilar, Soto y una lista interminable formada por trujillanos, cuya intervención difícilmente podemos precisar. Entre todos ellos destaca Sancho de Cabrera. Maestro mayor de la Ciudad, a el se deben diversas obras encargadas por el ayuntamiento. De las que realizo para la plaza, recordamos la iglesia de san Martín, en la que interviene eficazmente, y la torre del reloj, cuya ejecución llevaría a cabo Diego de Solís, otro apellido ilustre de canteros trujillanos. Sancho de Cabrera es autor asimismo de la cárcel y sus informes sobre diversas obras publicas son continuos en los documentos municipales. Los Becerras, Alonso y Francisco, a juzgar por la documentación existente, no intervienen en la construcción de edificios de la plaza. Alonso fue veedor de las obras de la ciudad y solo conocemos algunos informes referentes a proyectos menores . Francisco, el gran arquitecto que marchara a Indias en 1573, no interviene tampoco en obra alguna de la plaza, aunque la mansión de Gonzalo de las Casas, que asoma sobre los portales del lienzo, se daba a él. francisco Sánchez, compañero de Francisco Becerra, fue muy solicitado por los regidores trujillanos para las obras de la ciudad. En 1583, y en colaboración con otros dos maestros trujillanos, García Carrasco y Francisco del Río, contrato a las obras de los portales del plan, que acabaría en 1586, labrando las armas de la ciudad en el frontispicio, que nos describe Pedro de Marquina y el cacereño Pedro Gómez son queridos por el Ayuntamiento para informar en el pleito que movió la ciudad contra Hernando de Pizarro. Ellos y el maestro Francisco Garcia, que intervino en la iglesia de san Martin, son los únicos maestros foráneos que vienen a Trujillo en la segunda mitad del siglo XVI. Estos son los principales canteros, a quienes debemos la ejecución de la plaza Mayor de Trujillo. Quedan múltiples edificios sin paternidad reconocida. Basten sus nombres para recordar a estos maestros provincianos, que fueron capaces, desde la humildad de su oficio y con los materiales que les brindaba el Berrocal trujillano, de erigir una de las mas hermosas plazas del XVI, que ha llegado hasta nosotros en un estado casi original de perfección, testimonio de una ciudad que vivió en este siglo su momento histórico.
Obra en su mayor parte de maestros Trujillo, la plaza Mayor recorre estilísticamente un breve camino que va desde el gótico Isabel hasta una versión del plateresco provinciano, que aquí se estanca repitiendo una y cien veces los mismos motivos ornamentales, y al fin se abre una simplicidad de medios arquitectónicos, cuyo iniciador fue Francisco Becerra, y que introduciría tímidamente su compañero Francisco Sánchez. Iniciada en los tiempos bajomedievales, con una fisonomía orgánica conoce la Plaza trujillana un momento de regularización y en los últimos años de XVI, acordando su soporte y fachadas. Aunque deformada posteriormente, conserva aún su grandiosidad primera. No se recoge en si misma. Sus amplios espacios urbanos se abre hacia lo alto donde torres y murallas presente un espectacular decorado, que remata las almenas de la imponente alcazaba, entre cuyas torres asoma la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad. Autor:J.A. Ramos Rubio Volver a la página de inicio
LA PLAZA MAYOR DE TRUJILLO
Proyecto Histórico-Artístico
Todo hace suponer que en época árabe ocupaba su actual situación. Lugar de encuentro mercantil, seguiría sirviendo para idénticos menesteres en la nueva situación socioeconómica, que a partir de 1232 supondría para los habitantes de la villa el acontecimiento de la reconquista cristiana. "Los freires de las Ordenes y el Obispo de Plasencia prisieron a Truxillo, día de la conversión festo Pauli en genero hera mill e doscientos e sesenta", rezan los Anales, citados por el placentino fr. Alonso Fernández.
El emplazamiento del mercado estuvo originariamente puertas adentro de la villa, cerca del arco de san Andrés, junto a la Alberca, y en un espacio suficientemente amplio para la concurrencia de gentes y ganados. Los historiadores locales aseguran haber encontrado en este lugar datos arqueológicos suficientes para poder asegurarlo. Pero nada impide suponer que ya antes de la presencia cristiana, en los últimos tiempos de los almohades, el mercado de ganados hubiera bajado a la explanada, fuera de la muralla, donde se formaría, al correr de los años, la plaza del arrabal de san Martín, es decir, la Plaza Mayor actual.
En 1256, Alfonso X otorga a Trujillo su fuero, con las lógicas repercusiones que tendría para la vida de una ciudad cristiana bajomedieval: concejo, acotamiento del término, legislación, etc.
Aunque la toponimia nos haya conservado los nombres de dos torres vigías ( el Castillejo y otra en el camino de Fontalba ), hasta mediados del siglo XIV no sabremos de edificaciones importantes, existentes extramuros de la villa y podamos existir al desarrollo gradual de la plaza mayor y la futura ciudad, que a partir de ella surgiría.
EL ARRABAL DE SAN MARTÍN ( s. XIV)
La primera noticia sobre construcciones en la primitiva plaza del mercado, luego Plaza Mayor, data del 18 de mayo de 1353. Aquel día se reúnen el Concejo cerca de la iglesia de san Martín " para tratar del amojonamiento del Berrocal que en este año hizo González Fernández Añasco ". La elección de este lugar - junto a una pequeña iglesia extramuros de la villa- parece indicar que aquí se encontraba ya un primer centro de un dinamismo social. El lugar, cercano a los arrabales de Huertas y Belén, donde habitaba una población netamente agraria, sería el más adecuado para obtener
una asistencia importante de los campesinos, a quienes interesaba vivamente los temas tratados en aquel concejo, y no nos extraña que esta practica no fuera del todo novedosa, sino consecuente con una tradición de origen árabe.
Este primitivo núcleo urbano, mercado - iglesia, junto al que pronto se añadirían las casas consistoriales, será el epicentro virtual de una ciudad, que desde aquí y siguiendo los caminos se expandiera por irradiación.
Por aquellos años en torno a 1350, se erige la primitiva iglesia de San Clemente en el actual convento de Santa Clara, formándose junto a estos dos templos, San Martín y San Clemente, extramuros de la villa, dos núcleos poblacionales, que desde el ultimo cuarto del siglo XIV se denominan "ARRABALES". La futura plaza servirá de punto de unión entre los accesos de la villa murada y estos dos núcleos posteriores.
ORDENANZAS MUNICIPALES (1ª mitad del siglo XV).
Las ordenanzas municipales de esta época insiste en centralizar la actividad transaccional en la plaza, acordes con una típica ciudad de mercado, que va adquiriendo con paso progresivo una importante entidad urbana. Tiempo que simbolizaba la calidad realenga de la ciudad , servía para otros fines meno. gloriosos: en el se colocaban las medidas oficiales del trigo, la cebada, la cal y la sal, y no pocas veces las cabezas de los ajusticiados para ejemplo saludable de quienes se acercaban a la ciudad . Tras un curioso peregrinaje, hoy esta situado en la encrucijada de las carreteras de Madrid y Guadalupe, en el barrio del Campillo.
Por estos años, entre ambos siglos, la población se despliega, muros abajo de la villa primitiva, buscando el llano y fijando la tuvo, que para Trujillo será en el siglo XVI.
En los últimos años del XV, se citan los nombres de calles radiales que parten de la Plaza, y las peticiones de los vecinos a la ciudad para el empedrado de las calles se harán cada vez mas continuas: los de la calle Garciaz, San Miguel, la Lanchuela, Olleros, hasta los moros de la calle Nueva accederán a las Casas Consistoriales solicitando el arreglo de sus respectivas calles.
SIGLO XVI: Estructuración definitiva de la Plaza.
Trujillo vive en el siglo XVI su momento histórico culminante, definido no solo por su expansión urbana, que la ha convertido en una de las ciudades mas interesantes del panorama artístico nacional.
En lo que se refiere a su parte monumental, alcanza en estos años su configuración estructural, que en el siglo XVII conocer ligeras variantes y nada importante en el siglo XVIII .Sobre esta configuración, el XIX introducirá algunos cambios en la planimetría y una remodelación de las fachadas en el aspecto exterior de los edificios. En nuestros días surgirán nuevos barrios.
Conoce la ciudad en este siglo un gran fervor constructivo, en el que van a ser protagonistas los canteros trujillanos, determinando la actual fisonomía de la plaza, apenas alterada posteriormente, así como las calles adyacentes.
El trazado de la plaza alcanzara ahora una importante mutuación de apariencia, que no de espacios urbanizado, configurándose en su forma actual algunos de sus edificios mas singulares: de Garciaz, como demuestran los documentos del ayuntamiento, al acometerse en 1583 la obra de los soportales, bajo el corregimiento de don Juan Pacheco de Lodeña.
-Cierra este espacio por el Nordeste la Iglesia de San Martín, construida en la bifurcación del camino de Castilla que por la derecha subía a la villa por la calle de Ballesteros y por la izquierda desembocaba en la plaza. El punto de separación de ambas vías, conformaba una pequeña plazoleta al ábside de la Iglesia, que curiosamente se denomina nuestra Señora del Reposo.
No es preciso indicar que todo lo construido en esta época ha desaparecido por completo.
El actual templo de san Martín es obra del siglo XVI , y los restantes edificios de la plaza se deben a los siglo XVI y XVII, con algunas modificaciones aún más tardías. Sólo permanece invariable el esquema compositivo, apoyándonos en la ley de la conservación del plano.
MERCADO FRANCO (2ª. mitad del siglo XV)
Todo el siglo XV pugna Trujillo por defender su autonomía jurídica frente a las ambiciones señoriales, hasta el reinado de los Reyes Católicos , que definitivamente la vincularan a la corona.
Momento importante para la historia de la ciudad, la concesión del título de ciudad por Juan II
otorgado el 12 de Abril de 1430 en Astudillo, en reconocimiento de los servicios prestados al Rey durante los sucesos acaecidos entre el Infante Don Enrique y la ciudad, a lo que puso fin Don Alvaro de Luna .
Pero de mayor utilidad para la vida ciudadana supondría la concesión del privilegio del mercado Franco, otorgado por Enrique IV, en 1465. Desde entonces, este mercado se ha venido celebrando los Jueves de cada semana, sin perder vigencia en nuestros días, y es de capital importancia para la vida económica de la ciudad.
Aunque estaba ya suficientemente desarrollado el mercado en esta primera mitad del siglo, el privilegio vendría a darle el definitivo espaldarazo hasta tal punto que desde entonces podemos considerar a este espacio urbano como punto nodal, desde el que se desarrollará por irradiación la futura ciudad." Sin embargo, desde el punto de vista organístico y a pesar de ser el centro dinámico de la población, sigue siendo un espacio nacido de la encrucijada de caminos. En la planimetría de la ciudad extramuros de la villa nos parece mejor, más ajustado a la realidad, considerar una estructura ramificada, nacida desde las puertas de la muralla".
La falta de documentación precisa - las actas capitulares aparecen desde 1482 - nos hace ignorar las calles que salían o desembocaban en la plaza. "Hay que suponer, sin embargo, un principio de formación de las que vamos a encontrar más adelante: Ballesteros, Garciaz, Mingo Ramos, Sillería, Carnicerías y alguna otra".
Tenemos noticias de la existencia de algunos nuevos arrabales: en la calle tiendas y la Nueva, camino de Medellín, asientan respectivamente la judería y morería, población que se nos presenta muy activa, dedicada a sus menesteres artesanales. Asientan también los dominicos y franciscanos y se citan ya tres nuevos arrabales: el Campillo, San Miguel y Sancti Spiritus.
REYES CATOLICOS
La época del reinado del reinado de Isabel y Fernando fue decisiva para la ciudad y nadie desconoce la importancia que para la historia de España supuso a su vez Trujillo, particularmente en la campaña de la guerra contra Portugal.
Por lo que atañe al desarrollo urbanístico, las Casas Consistoriales, que al menos desde 1428 ya estaban situadas en " La Facera de la plaza ", se van a construir de nuevo más que reformar, por indicación de la Reina. En 1485 trabajaban en ellas el maestro Juan Martínez Tostado el viejo.
Su estructura inicial, pese a las múltiples obras posteriores, no defiere mucho del actual, en la que se han localizado elementos procedentes de otros edificios en este mismo de 1485 estaban acabados los arco del cuerpo inferior y en los inicios de centuria siguiente se habla de que se conserva en la fachada de la casa de esquina, y ante ella una pequeña construcción de piedra, conocida por el "Pesillo": un templete de cuatro columnas sobre un podio, con entablamento y techo, según los dibujos de Laborde, y derribado por mandato del Ayuntamiento en 1884.
El Palacio de Marquesado de Piedras Albas, entre el Corral de los Toros y la calle de Sillería, conserva la primitiva fachada del XVI. Obra de autor desconocido, mantiene intacta su fachada, en la que se dan cita elementos platerescos y tardo-góticos, escoltando su amplia galería central, rematada por una linda crestería. No desaparecieron las bellas forjas, que protegen las ventanas laterales y sólo hemos de lamentar la sustitución del soportal adintelado por bóvedas de aristas, que ocultan los blasones de la puerta principal. Los cuatro arcos del piso inferior -el quinto de paso a la calle de Sillería- enlazan con los portales del Pan, que cierran por el Este el espacio de la plaza.
El Ayuntamiento levantó la hilera de portales del Pan en 1586, adelantando un poco de línea de fachadas. Claro intento por parte del Municipio de regularizar y prestigiar la apariencia de su plaza mayor, dándole una nobleza y lucimiento muy propia del momento. La altura de las fachadas no sobrepasaba las dos platas, según nos dan a conocer los dibujos citados de Laborde. Gracias a ellos y al testimonio precioso de Ponz podemos evocar nostálgicamente una de las partes de la plaza trujillana, más desfigurada en la actualidad. "El que llaman del pan está sostenido por columnas toscanas, y en el remate entre dos pilastras corintias se ven colocadas las armas de la ciudad. En lo más alto hay una estatua, que representa la Justicia, y debaxo se lee: Esta ciudad mandó hacer esta obra de estos portales, siendo Corregidor por S. M. D. Juan de Lodeña, año de 1586". Ejecutaron la obra Francisco Sánchez, García Carrasco y Francisco del Río, maestros muy activos en el último cuarto del siglo, y secuaz el primero del gran arquitecto Francisco Becerra.
Por encima de los tejados de las últimas casas emergían las chimeneas y la galería del palacio de los Vargas-Carvajal, propiedad hoy del Duque de San Carlos. Este espléndido ejemplar de palacio trujillano conserva de su estructura originaria la portada principal, plateresca, un tanto descompuesta en algunos de sus elementos decorativos, y toda la fachada que da a la calle Domingo Ramos. El balcón de esquina y la soberbia galería apuntan hacia el balcón de Hernando Pizarro, que en el extremo opuesto de la plaza parece competir con él en hermosa correspondencia. El interior del palacio ,destruido por un voraz incendio el 18 de Julio de 1595 ,data en su mayor parte de mediados del siglo XVII .
Así quedó configurada la plaza mayor de Trujillo en el siglo XVI, como símbolo de una ciudad que en esta centuria alcanzó su máximo esplendor, aunque ya entonces apareciese síntomas de su decadencia . En el centro, quedo hasta 1548 El ROLLO , testimonio autorizado de una ciudad, garantía de orden , testigo mudo de fiestas de toros y cañas para solaz de la nobleza , y del pueblo .
El mercado, que en sus años iniciales había sido el origen de la plaza, había cumplido en opinión de los regidores , su misión en este espacio urbano, que ahora habia alcanzado una categoría social, que no se venia bien con el alboroto mercantil . El 21 de Abril de 1581 reciben mudarlo a la plaza de la encarnación. La plaza bastaba por si misma al ofrecerse al visitante como expresión de la potencia y la nobleza de una ciudad de extraordinaria categoría.
LOS CONSTRUCTORES DE LA PLAZA.
No conocemos los nombres de todos los maestros canteros y albañiles, que intervinieron en la construcción de la plaza trujillana , y los que conocemos no figuran entre los grandes artistas , salvo alguna excepción .
Oriundos en su mayoría de la misma ciudad , que fue prodiga en esta clase de maestro , no faltan nombres de pueblos vecinos ( Cáceres) , y los inevitables cantero de Trasmiera , que desde principios del siglo XVI están presentes en la ciudad .
En una lista rápida , recordamos los principales :
Ruduan , el moro , el mas antiguo maestro cantero de que tenemos noticias , labra la capilla del Caño para el ayuntamiento , en 1484. Tal vez se le debe la la ejecución del << Rollo>> .
Los maestros trasmeranos , Vergara , Garcia de Padiermiga, Diego de la maza , los hermosa, Juan Montañés , etc. aparecen licitando en la obra de los corredores de las casas consistoriales en 1518 .
Los hermanos Davalos, Chaves, Aguilar, Soto y una lista interminable formada por trujillanos, cuya intervención difícilmente podemos precisar.
Entre todos ellos destaca Sancho de Cabrera. Maestro mayor de la Ciudad, a el se deben diversas obras encargadas por el ayuntamiento. De las que realizo para la plaza, recordamos la iglesia de san Martín, en la que interviene eficazmente, y la torre del reloj, cuya ejecución llevaría a cabo Diego de Solís, otro apellido ilustre de canteros trujillanos. Sancho de Cabrera es autor asimismo de la cárcel y sus informes sobre diversas obras publicas son continuos en los documentos municipales.
Los Becerras, Alonso y Francisco, a juzgar por la documentación existente, no intervienen en la construcción de edificios de la plaza. Alonso fue veedor de las obras de la ciudad y solo conocemos algunos informes referentes a proyectos menores . Francisco, el gran arquitecto que marchara a Indias en 1573, no interviene tampoco en obra alguna de la plaza, aunque la mansión de Gonzalo de las Casas, que asoma sobre los portales del lienzo, se daba a él.
francisco Sánchez, compañero de Francisco Becerra, fue muy solicitado por los regidores trujillanos para las obras de la ciudad. En 1583, y en colaboración con otros dos maestros trujillanos, García Carrasco y Francisco del Río, contrato a las obras de los portales del plan, que acabaría en 1586, labrando las armas de la ciudad en el frontispicio, que nos describe Pedro de Marquina y el cacereño Pedro Gómez son queridos por el Ayuntamiento para informar en el pleito que movió la ciudad contra Hernando de Pizarro. Ellos y el maestro Francisco Garcia, que intervino en la iglesia de san Martin, son los únicos maestros foráneos que vienen a Trujillo en la segunda mitad del siglo XVI.
Estos son los principales canteros, a quienes debemos la ejecución de la plaza Mayor de Trujillo. Quedan múltiples edificios sin paternidad reconocida. Basten sus nombres para recordar a estos maestros provincianos, que fueron capaces, desde la humildad de su oficio y con los materiales que les brindaba el Berrocal trujillano, de erigir una de las mas hermosas plazas del XVI, que ha llegado hasta nosotros en un estado casi original de perfección, testimonio de una ciudad que vivió en este siglo su momento histórico.
Obra en su mayor parte de maestros Trujillo, la plaza Mayor recorre estilísticamente un breve camino que va desde el gótico Isabel hasta una versión del plateresco provinciano, que aquí se estanca repitiendo una y cien veces los mismos motivos ornamentales, y al fin se abre una simplicidad de medios arquitectónicos, cuyo iniciador fue Francisco Becerra, y que introduciría tímidamente su compañero Francisco Sánchez. Iniciada en los tiempos bajomedievales, con una fisonomía orgánica conoce la Plaza trujillana un momento de regularización y en los últimos años de XVI, acordando su soporte y fachadas. Aunque deformada posteriormente, conserva aún su grandiosidad primera. No se recoge en si misma. Sus amplios espacios urbanos se abre hacia lo alto donde torres y murallas presente un espectacular decorado, que remata las almenas de la imponente alcazaba, entre cuyas torres asoma la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad.
Autor:J.A. Ramos Rubio
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